El jardín de tu rostro
Tu rostro un jardín, el cual riegas todas las noches antes de dormir, y aunque intentas ocultarlo al mundo entero al salir, es imposible esconder tu amplia gama de espinas y margaritas y no sentir que en el intento vas a morir.
Tú que llevas un jardín del tamaño de tu tristeza en la tes, el cual florece durante la noche y marchita durante el día, y te sientes expuesta ante los rayos del Sol y a las críticas.
Que cultivas rosas de baja autoestima y las cortas con las manos, cortando tus preciosos dedos, sangrando por los ojos gotas salinas y transparentes.
Que nada de lo que siembras te parece suficiente; que te centras en solo realizar criticas negativas en tu contra. Que sientes que la amistad que ofreces no es suficientemente llamativa, y que tus flores no son lo bastante atractivas para que alguien se fije en ellas.
Que de manera efímera te sientes radiante y hermosa, y mayormente tiendes a podar todas tus esperanzas. ¿Por qué te auto-flagelas de manera tan masoquista?
Permite a las abejas probar el polen de tu boca y disfrutar de los claveles de tu ojos.
Permite que el tierno colibrí dance junto a los miedos que en tu cabeza afloran y los consuma, aunque sea un poco, para aligerar tu malestar. Permite al turista conocer tus debilidades, y enseña a los visitantes que, aunque no se queden, que te cuiden. Pues no son los únicos que por tu jardín transitan. Permítete a ti conocer la vida que logras dar.
¿Por qué no te aceptas? Eres vida, eres naturaleza, eres pura y eres preciosa. Eres el jardín más hermoso que he visto florecer, tienes una mano única y especial para generar estos trozos de belleza en ti. ¿Por qué te lastimas de esta manera? Sé feliz, chica del hermoso jardín.
Los sentimientos que se abren ante el evento más puro y majestuoso, como ver una pareja por la calle besarse. Ver que el amor triunfa un día más. Permite a tu persona conocer el jardín que sin quererlo porta en el rostro, y que a tantos encanta.
Porque bien, si muchos trataron de arrancar tus flores y dañar tu fértil felicidad, muchos otros tantos luchamos por mantener siempre bien regadas tus flores con cariño y estima. Y si de algo sirve, aquí tienes un fiel jardinero, siempre dispuesto a podar las malezas de tu inseguridad, reemplazando en su lugar unas cuantas Margaritas de amor.
Pues aunque mi mano es torpe para este tipo de cuidados, mi corazón es muy noble, como tú, que afloras al aparecer la luna: emociones, temores, inseguridades, sueños, añoranzas, anécdotas y cosas tan hermosas, cosas que al amanecer empiezas a rasgar de ti, siendo esto algo característico de tu persona.
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