Todo igual
20 años, el alcohol no pierde su típico sabor a derrota. La necesidad del reconocimiento sigue ahí, voraz y atenta. Las lágrimas me devuelven a ti, y se sienten igual de densas desde la última vez que te sentí. Las canciones no pierden su triste vaivén, y cada tanto las escucho recordar el porqué de este inmenso pesar. 20 años y me siento igual. Cansado, abatido, obstinado e irritable. 20 años y los errores se sienten cuales gélidos vientos que provienen del ártico a enfriar mi resilencia; en el transcurso de esta existencia sigo sopesando si debería o no hacerlo , concluyendo siempre en cada debate que será inútil, que posiblemente saltarme esta vida podría implicar caer en una mucho peor, y me basta, aunque me siento conformista. Los 360 días del año avanzan con desgano ante mis ojos, aunque para mi cuerpo ya la carrera está perdida: Así lo siento al levantarme por las mañanas y quejarme de este habitual malestar en...